Un mes antes de que diera comienzo el Mundial de Brasil, le comenté a mi madre que tenía la corazonada de que España caería en la fase de grupos. No sé si sería fruto de mi visión cíclica de las etapas de éxito o, simplemente, no confiaba en las sensaciones que me habían transmitido. Lo que nunca podría llegar a imaginar es la imagen que ofrecimos.
Está claro que, como todo en la vida, hay que ser críticos con las cosas que se hacen mal e intentar sacar el lado positivo de todo, pero con la serenidad y tranquilidad necesaria para emprender un nuevo camino.
Hoy, leo desde ciertos sectores de la prensa que hay que buscar culpables!!! Como si perder en el fútbol no formase parte del juego.
Supongo que, en parte, es por el pensamiento de una gran parte de aficción española, porque en el fútbol la memoria no tiene lugar.
Ahora, tras conocer el resultado, todos somos entrenadores y tenemos las respuestas y las claves del fracaso de España.
En mi humilde opinión, pienso que hay muchísimos factores que nos han llevado a estar en el lugar en el que hoy estamos.
Pese a los resultados obtenidos en este último mundial, debemos dar gracias a este grupo por hacernos soñar. Además, si tuviésemos que firmar hoy por todo lo que hemos conseguido sabiendo que nuestro pase en un próximo mundial sería cuanto menos desastroso, estoy seguro de que volveríamos a firmar. Al fin y al cabo esto es un punto y a parte.
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